La invitación que me han hecho, tanto la Junta Directiva como nuestro excelso homenajeado para que sea yo quien haga el comentario y el exordio del trabajo que nos ha presentado esta noche, me llenan de la satisfacción de poder cumplir con un elemental deber de amistad y de paisanaje, antes que con el inmerecido honor que me delega la Academia. Porque sólo en contadas ocasiones han accedido a la membresía honoraria colombianos ilustres que hayan contribuido efectivamente a la ciencia universal, cuyos nombres se mencionan asociados a síndromes clínicos, a procedimientos especializados o a aparatos, utensilios o adminículos de uso corriente en la práctica médica o quirúrgica. Y que a través de sus epónimos, repetidos hasta los cuatro confines...